
En lo que respecta a la fabricación textil, Mallorca cuenta con destacados procesos artesanales:
Por un lado, originaria del antiguo Oriente, la técnica milenaria del icat se introduce en Mallorca en el siglo XVI a través de la ruta de la seda, en la que adquiere unas características propias y autóctonas. Conocidas popularmente como telas de lenguas, son un símbolo de la cultura textil mallorquina.
Por otro lado, el bordado mallorquín fue muy reconocido a finales del siglo XIX y durante el siglo XX, ya que tenía unas características que lo hacían muy original y se mantuvo alejado de la influencia de las formas de hacer foráneas, con los bordados típicos del punto mallorquín, el punto enlazado y el punto de cruz.
El objetivo es recuperar el esplendor que consiguieron durante el siglo pasado e impulsar a todos aquellos artesanos que, de una forma u otra, trabajan o introducen estas técnicas en su producto.
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