El calzado

Mallorca ha estado durante muchos años tierra del mejor calzado artesanal. Las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta supusieron la consolidación de las marcas mallorquinas como referente de diseño y moda en un momento histórico en el que el espíritu creativo mediterráneo marcaba una diferenciación muy valorada en Europa y América principalmente.

El boom turístico tocó de muerte a un sector, el de la piel y el calzado, que a finales de los años ochenta apostó mayoritariamente por deslocalizar parte de la fabricación en otros países.

Aun así, un siglo más tarde encontramos todavía los últimos reductos donde se hace artesanalmente y con piel de calidad el calzado típicamente mallorquín, las porqueras.

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